Decir que estoy
bien implica estarlo… o al menos parecerlo. ¿Pero qué sucede cuando ni lo estoy, ni soy capaz de parecerlo ya? Cada vez que
respiro siento el esfuerzo de mis órganos por parecer normales. Claro hay que
recordar el que creo que estoy enferma… enferma desde el accidente. Sé que al ir al doctor me lo dirá. Me confirmará que lo estoy y me recordará que hay que ser valiente y aceptar
cuando necesitas que te ayuden. Sé que tendré que hacer
incontables pruebas, inmensurables esfuerzos por no perder lo que me hace ser
lo que soy. Pasar por malos ratos y preocupaciones. Pensar en cosas que no
quiero ni imaginar, mas esto es lo que conlleva ser un adulto y tomar responsabilidad.


